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La conquista de las tierras peninsulares por los árabes fue rápida, en tan solo siete años, los comprendidos entre el 711 y el 718 llegaron hasta mas allá de los Pirineos. Los núcleos poblados cristianos quedaron en territorios muy al norte, en las zonas galaicas, astures y cantabras y en los valles pirenaicos aragoneses y navarros. Posteriormente se establece una frontera que no es lineal, sino de franja, abarcando la superficie existente entre el Duero y el Tajo prácticamente despoblada y que era campo continuo de correrías de unos y otros. Al norte del sistema Central el territorio era mas cristiano que musulmán y al sur del mismo ocurría a la inversa sin que ni en uno ni otro lugar pudiera establecerse un dominio claro ni de unos ni de otros. La caída de la dinastía musulmana de los Omeya y su sustitución en 1031 por los Abasi supuso un desmembramiento del poder árabe en España y la fragmentación del territorio en pequeños reinos que se conocieron como "de taifas" , lo que facilito la reconquista de los cristianos. En el siglo XI Alfonso VI, rey leones nacido en 1040, hijo de Fernando I sufrió el derrocamiento por su hermano Sancho II que le venció en las batallas de Llantada en 1068 y Golpejera en 1072. Estuvo prisionero en Santa María de Carrión de donde logro escapar acudiendo a refugiarse en la corte de Almamun de Toledo. Muerto Sancho II 1072 a las puertas de Zamora, fue elegido rey de Castilla, León, Galicia y Portugal iniciando entonces continuas expediciones de conquista al sur del Sistema Central. En 1083 Alfonso VI se apodera de Madrid y en 1085 de Toledo. Inmediatamente se inicia el poblamiento de estos territorios y así en 1086 se comienza el de la ciudad de Segovia y en 1088 nace la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia. Las montañas del Sistema Central no son obstáculo para que esta Comunidad se extienda al sur de ellas y así se divide el territorio en lo que se conoce como "Aquende Sierra", al norte, con dependencia eclesiástica de la propia Segovia y el "Allende Sierra" al sur. Esta ultima región, que llego a conocerse como "La Extremadura Castellana", por su proximidad a la frontera toledana permaneció bélicamente inestable al menos hasta pasada la primera mitad del siglo XIII aunque su organización política desde las instituciones segovianas siguió desarrollándose normalmente. La aparición de los almoravides cambia esta situación, enfrentados a Alfonso VI, lo derrotaron por dos veces poco antes de su muerte, en las batallas de Zalaca (1086) y Ucles (1108). Tras la marcha de almoravides y almohades, musulmanes muy fanatizados, la confraternización vecinal entre árabes y cristianos era costumbre normal. Mozárabes y emigrantes venidos de tierras navarras, segovianas o leonesas, compartían tierras, ganados y trabajos e iniciaron los primeros procesos de organización publica. Aparecieron así los Concejos, Asambleas de Régimen abierto con participación de todos los vecinos en las que se elegian cargos públicos. Las grandes comunidades, necesitadas de agilizar su organización, se dividieron en sexmos que consistían en un grupo de pueblos asociados con una cabeza que los representaba, llamada Cabeza de Sexmo, con un Sexmero que hacia de portavoz de todos en el Concejo Urbano. Fueron instituciones que llegaron a alcanzar tal grado de poder que la misma monarquía les temía y procuro por todos los medios a su alcance mermar estos poderes. Muchas extensiones de terrenos sexmeros fueron otorgados por los reyes a los nobles y se realizaron muchas ventas y expropiaciones no amparadas en la ley. La Organización Sexmera Segoviana contaba con trece sexmos originarios. En tiempos próximos ya al reinado de los Reyes Católicos se redujeron a diez al otorgar los territorios del de Manzanares a Don Iñigo López de Mendoza el de Valdemoro a los marqueses de Moya y el de Tajuña, a la familia Cabrera.
El Sexmo de Casarrubios del Monte estaba constituido entre otros por los siguientes pueblos: Aldea del fresno, Chapineria, El Escorial, Fresnedillas, Colmenar del Arroyo, Navalcarnero, Navalagamella, Robledo de Chavela, Santa María de la Alameda, Sevilla la Nueva, Valdemorillo, Villamantilla, Villanueva de la Cañada y Zarzalejo. Después de la reconquista de Alfonso VI (1085), las tierras al oeste de la cuenca del Guadarrama, incluida la misma, pasaron a formar parte del alfoz segoviano (sexmo de Casarrubios) iniciándose una disputa territorial por las mismas con el alfoz madrileño. En el año 1208 el rey Alfonso VIII encomendó en Burgos al alcalde de Minaya la división territorial entre los términos de Segovia y Madrid, no obstante la disputa no cesó y Fernando III ordena que las tierras en litigio se dediquen a pastos comunales, de modo que ni pierdan ni ganen los unos y los otros, pero a la muerte del monarca madrileños y segovianos vuelven a las disputas, a la quema de campos ajenos, conflicto que no se resuelve hasta bien entrado el siglo XV. Este sexmo, el mas meridional de todos, tenia una extensión de 1307 kilómetros cuadrados, de los que hoy 1170 se incluyen en la provincia de Madrid y 137 en la de Toledo. De las 66 poblaciones que lo integraron, 38 perviven y el resto ha desaparecido. Como todas las tierras sexmeras, sufrieron expolios continuados desde todas las instancias, tanto publicas como privadas. Los documentos de Alfonso VIII fechados en 1208 y otros anteriores de 1172 y 1181, atestiguan unas extensiones territoriales que luego, al cabo de los años, habían desaparecido sin justificación contractual alguna.
El Señorío fue creado o ampliado por Pedro I estaba formado por el propio Casarrubios del Monte, Ventas de Retamosa, Valmojado, Villamanta, El Alamo y Arroyomolinos Después de varios intentos de señorialización, fue Isabel la Católica quién zanjó el problema en 1469, concediendo graciosamente el dominio sobre estas tierras a su hombre de confianza, el comendador Gonzalo Chacón, como premio a su lealtad y muchos servicios a la Corona. El año 1662 El Álamo logra el privilegio de villazgo, y su segregación del término de Casarrubios del Monte El dia 15 de Febrero de 1.759 le fue otorgado el privilegio de Villa a Valmojado por el Rey Fernando VI segregándose del término de Casarrubios del Monte y del Conde de Miranda.
Andrés Cabrera fue mayordomo real del rey Enrique IV y su esposa Beatriz de Bobadilla dama de honor y gran amiga de Isabel la Católica, hermana de Enrique IV. Tras la muerte del rey, Isabel se proclamó reina de Castilla y recibió el apoyo incondicional de Andrés Cabrera con todo el dinero de la corona. Isabel tenía una ventaja definitiva sobre Juana, tenia la posesión del reino, los adversarios debían arrebatárselo. Para agradecer el apoyo de don Andrés de Cabrera y su mujer doña Beatriz de Bobadilla, les concedió el título de marqueses de Moya. En 1476, estando Andrés ausente de Segovia, estalla un motín contra el, pidiendo el pueblo su destitución, los amotinados retuvieron también a la hija de la reina. Beatriz de Bobadilla pudo escapar y avisar a Isabel, quien acudió sola y sin escolta, imponiéndose a la situación y manteniendo en el puesto a Andrés Cabrera, tras estudiar las quejas y observar que estas eran infundadas, quizás promovidas por resentimiento del anterior Alcaide Maldonado. En 1480 los Reyes Católicos conceden a Andrés Cabrera y a Beatriz de Bobadilla el nuevo señorío de Chinchón, el cual incluía el sexmo de Valdemoro y una seria de pueblos del sexmo de Casarrubios, Serranillos del Valle, Moraleja la Mayor, Moraleja de En medio, Villaviciosa de Odón, San Martín de la vega, La veguilla, Brunete, Salcedón, Cienvallejos, Tiracentenos, Zarzuela, Quijorna, La Cabeza y Sagrilla, hasta contemplar 1.200 vasallos. Les fue otorgado con jurisdicción civil y criminal, rentas, pechos y derechos y con licencia para fundar y edificar una o más fortalezas. A partir de entonces los Señores de Chinchón harán los nombramientos de corregidor, alcaldes y demás cargos del concejo La reina Isabel a la hora de la muerte, reconsiderará la merced concedida a los marqueses y dispondrá en su testamento que los 1200 vasallos se los den a éstos en tierras conquistadas a los moros de Granada y que le devuelvan a Segovia las tierras enajenadas. Segovia reclama que se cumplan estas cláusulas testamentarias inútilmente Posteriormente Carlos I concede en 1520 a Fernando Cabrera hijo de Andrés y Beatriz el titulo de Conde de Chinchón. Protesta de Segovia Nosotros, el concejo, justicia, regidores, caballeros, escuderos, oficiales y hombres buenos de la muy noble y muy leal ciudad de Segovia, al tener noticia de que los reyes han tomado el sexmo de Valdemoro y gran parte del de Casarrubios, para darlo al mayordomo Andrés Cabrera y a doña Beatriz de Bobadilla, su mujer, con gran daño nuestro, contra las leyes de los reinos y contra las promesas y juramentos que nos tenían hechos en contrario, sin contar con nosotros, sin justa razón ni causa, y contra nuestra voluntad, protestamos no consentirlo en tiempo alguno, sino buscar remedio contra ello, y pues el presente no podemos hacer más y por mayor muestra, señal y memoria de nuestra queja, agravio y protestación que públicamente hacemos, nos cubrimos de luto y otrosí cubrimos el pendón de la ciudad y quebramos esta tinaja y hacemos esta ahumada.
La ciudad de Segovia, desde 1480, en que los Reyes Católicos le enajenaron todo el Sexmo de Valdemoro; y parte del Sexmo de Casarrubios, en favor de los marqueses de Moya, venía realizando todo tipo de acciones ante la Corona para recuperar todo lo que se le había substraído. Entre tanto, los baldíos de la ciudad, que se extendían desde Brunete hasta Casarrubios, iban siendo ocupados por los vasallos de los marqueses de Moya y por los del comendador don Gonzalo Chacón, señor de Casarrubios.
Se pregonó por los contornos para conocimiento de cuantos tuvieran interés en acudir a poblar el nuevo pueblo que los nuevos vecinos se harían propietarios de las tierras que pudieran labrar, con exención total de impuestos por diez años. Tres meses después, en enero de 1500, los pobladores eran ya más de cien. Habían construido una iglesia y edificaban la casa del vecino. La reacción de los señores limítrofes frente a la nueva población segoviana fue feroz. El 17 de enero de 1500 Gonzalo Chacón, incendia y derriba chozas y casas, la iglesia y la casa-concejo que se estaba construyendo. El Concejo de Segovia se querelló ante el Consejo Real, el 21 de enero, demandando que se hiciera justicia con los culpables o que se dé “licencia a la ciudad para que lo remedie por sí misma”. Se ordenó prender a los responsables, ponerles en prisión y someterles a juicio; y reconstruir la iglesia y las casas. La población comenzó a rehacerse. En el mes de marzo siguiente los marqueses de Moya arrasaron y quemaron el pueblo por segunda vez. Hasta cuatro veces fue quemada y varias más intentaron arrasarla a mano armada. Segovia asumió la defensa de sus intereses en Navalcarnero desde el primer momento. Contra los marqueses de Moya y sus sucesores, que reclamaban la propiedad de la dehesa Marimartín, sostuvo un pleito que duró hasta el año 1592, es decir, noventa y tres años. Contra el comendador don Gonzalo Chacón y sus sucesores, que reclamaban su jurisdicción sobre el término de Navalcarnero, incluida la misma población, sostuvo otro pleito que duró desde la fundación hasta el año 1617, es decir, ciento diez y ocho años. Acabados los pleitos en 1617 con los sucesores de Gonzalo Chacón, diez años después, en 1627, el vecindario se emancipó de Segovia comprando su propia jurisdicción a la Corona, haciéndose Villa independiente.
En el Censo de Población de la Corona de Castilla de 1752 el Condado de Casarrubios está integrado dentro de provincia de Madrid.
Durante el siglo XIX se hizo necesario una nueva ordenación territorial que superara el abigarramiento de las diversas instancias jurídicas y administrativas propias de la sociedad anterior y que sirviera de base a una administración moderna concebida desde los criterios propios de la nueva sociedad y del nuevo estado, una uniformización y racionalización administrativa adecuada a la igualdad jurídica de los ciudadanos. La división provincial e intraprovincial fue intentada por Floridablanca, por las Cortes de Cádiz, por la administración de José Bonaparte y por los legisladores del Trienio Constitucional. 1810 1812 1822 1833 La división provincial de Javier de Burgos 1834 |
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